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Hace cincuenta años, en un lugar en el estado de Nueva York, en los Estados Unidos, se llevó a cabo el Festival de Woodstock. Una celebración de tres días de paz, amor y música. El evento rebasó todas las expectativas y se convirtió en el punto culminante del movimiento hippie de la década de los 60’s. Woodstock representa muchas cosas, más allá de ser un simple concierto, es un manifiesto, una manera en que lo hippies querían demostrar que mediante paz, amor y música podían entenderse y podían vivir en paz unos con otros. Woodstock también fue la primera piedra para cimentar la futura organización de festivales masivos de esa magnitud, y sobre todo un evento único cuyas condiciones jamás serían las mismas de nuevo, como se ha podido apreciar en las ediciones conmemorativas de 1994 y 1999. Este festival cierra la década de los sesentas, década furiosa, llena de cambios en la que el rock y la música servían como banda sonora para una generación y una juventud que se consideraba perdida en el mundo de la postguerra. Los ecos de este festival fueron tan grandes que es casi una alucinación pensar que algo así fue posible.
Para entender la importancia y el legado del Festival de Woodstock tenemos que hablar de los antecedentes y de lo que pasaba en el mundo en los años 60’s. Hablemos primero de la contracultura. La contracultura se define como una serie de movimientos que tuvieron lugar en Estados Unidos y en Europa en la década de los 60’s que transformaron radicalmente la manera de ver el mundo hasta ese momento. Durante ese periodo se hicieron preguntas muy radicales que ampliaron el concepto de la libertad.
El movimiento de la contracultura es una gran cantidad de gente que está peleando por una causa en particular. Por un lado, tenemos a los que no forman parte de modo de vida americano y luchan por entrar en él, y por el otro lado tenemos a los que forman parte del modo de vida americano, pero están inconformes con el sistema, no estando de acuerdo con la manera en cómo funciona. Estos dos combos se van a encontrar de diferentes maneras.
El movimiento que da inicio a la contracultura es el movimiento por los derechos civiles en el sur de los Estados Unidos liderados por Martin Luther King. Más adelante se agregarán los movimientos estudiantiles, movimientos feministas, movimientos ecologistas, movimientos parlamentarios, movimientos obreros, movimientos indios, el movimiento gay, la libertad sexual, las comunas, el hippismo, entre otros. Todos estos movimientos no se hubieran encontrado si no hubiera existido un factor que cohesionó políticamente a toda esa gente: la Guerra de Vietnam. De esta manera surge el movimiento antiguerra y el famoso logo de la paz que los hippies usarán años después.
En la contracultura básicamente hay dos ejes: uno político, que son los resultados de estas movilizaciones, y uno cultural, que es como todo esto se va a expresar, por ejemplo, en el cine, en la música, en la literatura y en la pintura, pero sobre todo en la música, ahí se van a dar las más grandes innovaciones.
El movimiento hippie y las comunas será la máxima expresión de toda la contracultura. Los hippies eran directamente los beneficiarios del modo de vida americano, lo cual resulta paradójico ya que, si todo lo tenían, si eran beneficiarios de lo que todo mundo buscaba, entonces aparentemente no hay problema alguno. Sin embargo, ellos no estaban de acuerdo con varias cosas, por ejemplo, con el consumo, con las normas impuestas por sus padres quienes pertenecían a una generación anterior y la rigidez y opresión moral y emocional que los jóvenes sufren en ese momento.
Además, el enfrentamiento con sus padres fue clave para que los jóvenes salieran a buscar sueños e ideales que en casa no encontraban. Resulta que muchos papás van a empezar a frustrar la vida de sus hijos al imponer su decisión y autoridad sobre ellos. Por ejemplo, no dejar que sus hijos desarrollen su propio proyecto de vida, deseando que se dediquen a lo que ellos quieran y no lo que sus hijos desean. Esto provocó que muchos jóvenes salieran de sus casas a inventarse un nuevo mundo y a buscar por cuenta propia lo que en sus casas no encontraban. Se estaba dando una revolución juvenil. La imposición de modelos y esquemas antiguos en los años 60’s ya no va a ser posible.
Hartos de los problemas que tenían con sus padres, muchos jóvenes rumbo a San Francisco, cuna del movimiento hippie en el distrito de Haight-Ashbury. Ahí van a formar familias artificiales o comunas donde, según ellos, sí podrían vivir en paz lejos de los ideales que regían en sus casas. Más adelante, estas personas protagonizarán en el verano de 1967 el “Verano del amor” en San Francisco, dando inicio oficialmente al movimiento del hippismo. La contracultura va a tener su pináculo y su punto más alto en el Festival de Woodstock, donde los hippies y las comunas y toda esta gente que se movilizaba por un mismo fin, van a demostrar que se puede vivir en paz, sin guerras, sin conflictos y en armonía dando a conocer una nueva forma de ver el mundo y también una nueva forma de vida.
1969 cuatro jóvenes de 25 años no más decidieron recaudar dinero para financiar un estudio de grabación de discos en Woodstock, Nueva York. En él querían producir artistas tales como Bob Dylan, Janis Joplin, Van Morrison, entre otros. Los organizadores de nombre Artie Kornfeld, Michael Lang, John P. Roberts y Joel Roseman se pusieron manos a la obra e hicieron un plan mercadológico para llevar a cabo el evento bajo el nombre de “Woodstock Ventures” el cual sería el vehículo de producción para el festival, hora sólo faltaba encontrar un lugar para llevarlo a cabo. Primero se iba a hacer en un amplio terreno en el pueblo de Wallkill, pero tras unos problemas con el dueño del lugar se decidió hacerlo en una granja de un tal señor llamado Max Yasgur en un lugar llamado White Lake. El granjero recibió 75 mil dólares por adelantado por el uso del terreno. El paso siguiente era solucionar situaciones más específicas como las necesidades sanitarias, para ello se rentaron 2000 inodoros portátiles.
Otro tema que había que corregir era la seguridad. Un puñado de guardianes se presentó a las oficinas del Woodstock Ventures para anunciar que estaban dispuestos a participar solo si se les pagaban 100 dólares por día. Los organizadores aceptaron la propuesta.
Los preparativos para el concierto empezaron a partir del miércoles 12 de agosto donde la gente empezó a llegar y empezaba a llegar, y empezaba a llenar el lugar conforme pasaban las horas. Nadie sospecharía ni imaginaba nadie la cantidad de gente que iba a llegar en los próximos tres días. Inicialmente cuando se planeó el festival se contemplaban que con 75 mil personas era más que suficiente para recaudar los fondos necesarios para abrir el estudio de grabación, sin embargo y como ahora lo sabemos, la cifra fue muchísimo mayor. A día de hoy aún no hay cifras exactas pero se calcula que entre 350 mil y 500 mil personas asistieron al concierto. Cuando la gente empezó a llegar desde el miércoles 12 de agosto de aquel 1969 se calcula que habían llegado ya 50 mil personas con lo cual ya casi se alcanzaba la meta. Esto era incontrolable, esto se salía de toda proporción.
Este día empiezan a llegar las bandas la gente ya está reunida e indudablemente se veía venir un evento de gran magnitud. Empiezan a llegar las bandas y cada una de ellas va a traer su propuesta más innovadora e impresionante de su repertorio. En este primer día del festival predominaron los guitarristas y artistas de folk entre ellos encontrará Richie Havens, Tim Hardin, Melanie Safka y Joan Báez, además de una presentación magistral del músico hindú Ravi Shankar.
A partir de este día ya se empieza a notar la tendencia del consumo de drogas tales como la marihuana y el LSD los cuales se pasaban de mano en mano entre los asistentes del festival.
Ese día cayó un ejemplar del New York Times –periódico de Estados Unidos–, que mostraba una toma aérea del área del festival. Esto provocó una gran impresión ya que hasta ese momento los organizadores del festival se percataron de la magnitud del concierto. En este segundo día se presentaron algunos de los más grandes artistas de los años sesentas tales como Santana, Grateful Dead Canned Heat, Creedence Clearwater Revival, Janis Joplin, Sly and the Family Stone, The Who y Jefferson Airplane. La actuación del guitarrista mexicano Carlos Santana es muy recordada a día de hoy; entre las canciones que tocó destaca “Soul Sacrifice” la cual presenta tintes afrocaribeños y un solo de percusión, dejando claro cómo fusionar la música latina con el rock. También se presentó Contry Joe McDonald, proveniente del grupo Country Joe and the Fish, e interpretó una canción que representaría todo por lo que los movimientos de la contracultura estaban luchando, todo el movimiento antiguerra, la crítica al gobierno a la Guerra de Vietnam y lo canta en una canción que a la postre se convertiría en el mismísimo himno anti guerra de los años sesentas. La canción se llama “I Feel Like I’m Fixing To Die Rag”, quizá la canción más emotiva y significativa de todo el festival.
El último día del Festival de Woodstock empezaba con un clima absolutamente infernal ya que se desató una lluvia de tales proporciones, que el gobernador de Nueva York Nelson Rockefeller, declaró al festival como “zona de desastre” y se dice que intentó enviar a la Guardia Nacional para desalojar el lugar. La justificación fue que esa reunión era ilegal y un peligro para la salud y la comunidad. En el último minuto parece que alguien lo convenció de que el público necesitaba más asistencia médica que una confrontación y en una hora una flotilla de helicópteros de la fuerza aérea trasladó a un grupo de médicos, un hospital de campaña y comida para los asistentes del concierto. En este último día tocaron en el festival Ten Years After, grupo inglés y contaba con Alvin Lee, considerado en ese momento el guitarrista más rápido del mundo, los canadienses The Band, el grupo de fusión Blood, Sweat and Tears, el blusero blanco Paul Butterfield, Johnny Winter, Crosby, Stills, Nash & Young, y finalmente Jimi Hendrix.
Jimi Hendrix insistió tanto en cerrar el festival y lo va a ser de una manera impresionante como solamente él y sólo él podía cerrar un evento de tales proporciones y de tal magnitud. Hendrix va a tocar varios clásicos tales como Message to Love, Spanish Castle Magic, Red House, Foxy Lady, Hey Joe, Voodoo Child, Purple Haze, entre otras pero si hay una canción de Jimi Hendrix inmortalizó en este festival fue sin duda alguna el Himno de los Estados Unidos tocado con su guitarra, y es que durante esta ejecución Hendrix presenta el himno dándole toques de guerra creando efectos de explosión de bombas, de misiles, de balas, y con una furia y vigor que en ese momento representó tantas cosas como el recuerdo de que fuera del concierto y muy lejos de Woodstock se estaba llevando a cabo una guerra tan absurda y tan sangrienta como lo era la Guerra de Vietnam una guerra sin sentido matándose por nada y que además de significar una derrota para los Estados Unidos bélicamente hablando, significó también una derrota en la moral de tantos estadounidenses que Jimi Hendrix acertaba con esta interpretación tan furiosa y particular del himno haciéndolo pedazos con su guitarra y al mismo tiempo haciendo pedazos a un país del cual ellos sentían que ya no formaban parte.
El lunes 18 de agosto de 1969, el festival de música y arte de Woodstock, el festival más grande hasta ahora que se tiene registro llegó a su fin y entró en el terreno de las leyendas del rock. Las cientos de miles de personas emprendieron el regreso a su realidad habiendo sido sin querer protagonistas de un fenómeno extraño e irrepetible de convivencia social. Entonces, la música, la conciencia, la libertad sexual, la identidad, el misticismo, la política y el pacifismo se unen y confluyen en un concierto y en un momento determinado. Eso fue Woodstock y por eso es importante, por eso es tan trascendente e irrepetible a día de hoy.